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Ya existían Cuerpos de Bomberos funcionando en. Valparaíso, Ancud, Santiago, Puerto Montt, Osorno, Copiapó, La Unión, Talca, La Serena, Valdivia, Antofagasta, Iquique, Coquimbo, Chañaral, Chillán, cuando los acontecimientos precipitaron la fundación de otro en la ciudad de Rancagua.

Esta tranquila población, de pronto es atacada por una tragedia sin precedente. En el año 1880, estalló el incendio el Molino San Pedro, ubicado en el sector sur de la ciudad (donde actualmente se ubica la empresa Pullman Chile) y se consumen todas las reservas de trigo que se guardaba en esa época, siendo uno de los siniestros de importancia.

Las autoridades y vecinos empezaron a ver como una imperiosa necesidad crear, al igual que las ciudades mencionadas anteriormente, una agrupación de bomberos voluntarios.

Después de varias reuniones, el Gobernador de la época, don. Alejandro Morán Castellón, un distinguido ciudadano español que ejercía el cargo de Gobernador, citó a su despacho a un grupo de prominentes vecinos, dando vida el día 12 de Febrero del año 1882, a la Primera Compañía de Bomberos de Rancagua, y su lema: “Unión es Fuerza” y llevaría como nombre Bomba O`Higgins.

La numerosa colonia española de la ciudad, aportó un gran número de voluntarios muy entusiastas. Se efectuaban ejercicios todos los días domingos, con una asistencia de 50 voluntarios y 100 auxiliares que palanqueaban el Bombín, adquirido a la Cuarta Compañía de Valparaíso, el cual pese a sus doce años de servicio en el Puerto, aún estaba operativo.

El director de la Primera Compañía, Don Gregorio Olmos de Aguilera, cedió su propia casa para que sirviera de improvisado Cuartel, en calle Estado esquina de Cáceres y al año siguiente, es decir, en el año 1883, entregó otra propiedad para que funcionara el llamado “Club de los Bomberos”, que fue la primera institución social y cultural de la ciudad de Rancagua.

A raíz de la terrible epidemia de cólera que asolo el país en el año 1886; se muestra el temple de algunos de sus integrantes, cuando nadie prestaba ayuda a los coléricos por el temor al contagio y aquellos que morían en las calles sin ayuda alguna, el entonces Capitán de la Primera Compañía, don. Rafael Rojas, su Ayudante, don. José Santos Riquelme, Su Tesorero, Santiago Ramírez, construyeron con sus manos, a partir de una vieja carreta una ambulancia con la cual transportaban a los enfermos al Lazareto ubicado en calle Bueras esquina de Alameda y los fallecidos a los cementerios.

Las pasiones políticas que al final condujeron a la Revolución, hicieron que muchos de sus integrantes, especialmente, los españoles se retiraron de la Asociación, pero, una vez pasadas las tristes etapas del quehacer diario, el entusiasmo de don. Rafael Rojas y don. Santiago Guzmán, levantaron el espíritu decaído entres los integrantes.

En el año 1895, llega a la Primera compañía, una bomba a vapor, procedente de la Décima Compañía de la ciudad de Santiago.

El día 14 de Octubre del año 1894, se funda en Rancagua, una Segunda Compañía de Bomberos con la intención de unirse a la Primera y formar un Cuerpo de Bomberos en la ciudad, idea que fue muriendo y después de algún tiempo ésta nueva Compañía, deja de funcionar sin que se consigne fecha, pero, al parecer algunos de sus integrantes se incorporaran a la Primera.

El gran incendio de la sociedad de Buques y Maderas, en el año 1907, deja de manifiesto la necesidad de contar con un mejor servicio bomberil en la ciudad.

Es así que el día 01 de Agosto del año 1909, un grupo de entusiastas vecinos reunidos en el local del Club Social de Rancagua, dan vida a una nueva agrupación de bomberos, la que hoy es la Segunda Compañía, logrando el día 14 de Diciembre de ese año la Personería Jurídica, como Cuerpo de Bomberos, formado por la Segunda y Tercera Compañía, con los Sres. Guillermo Meissner y Fidel Cerda como Directores de las Unidades.

El nuevo Cuerpo de Bomberos, adquiere en Londres, una bomba a vapor marca Merryweather por un valor de 575 Libras Esterlinas y encarga a una talabartería de Valparaíso, 40 cascos para la Segunda y 20 para la Tercera. Durante tres años, ambas entidades funcionaron en forma paralela, lo cual creaba frecuentes roces entre bomberos, como lo acreditan publicaciones de prensa de la época.

Fue así como en Diciembre del año 1912, el Alcalde de la ciudad de Rancagua, don. Honorio Arce, junto al Intendente Subrogante, reunió a los Directorios de ambas Asociaciones para dar vida al actual Cuerpo de Bomberos de Rancagua, al cual cada Cuerpo aportaría dos Compañías, creándose así las actuales Tercera y Cuarta Compañías.

Dato curioso que merece un comentario es las fechas de fundación de estas unidades, ya que la Cuarta considera el 7 de Enero del año 1912 como fundación y la Tercera es posterior, el día 8 de Diciembre del mismo año. Ante esto no se entiende como la Cuarta se habría fundado aún antes de la formación del Cuerpo, si consideramos que en el año 1909 ya existía una Tercera Compañía, que formaba parte junto a la Segunda del Cuerpo fundado ese año y de la cual formaba como fundador y voluntario, don. Honorio Arce (EL Alcalde), es probable suponer que esa Unidad formaría la Cuarta, lamentablemente se desconocen si existen actas de las reuniones y los acuerdos habidos entre las dos Asociaciones bomberiles para la distribución de los números correlativos de las Compañías, no podemos olvidar que en el incendio del mes de Enero del año 1928, que quema toda la historia desde la fundación la cual se encontraba en el cuartel Primera Compañía, donde funcionaban sus oficinas.

Heroicos tiempos de las bombas a vapor, se recuerdan los siguientes: Buques y Maderas, en el año 1907 – La Tienda El Faro, en calle Brasil esquina La Peyla (actual calle Lastarria), en el año 1922 – La Barraca Araneda – La casa del voluntario de la Primera Compañía, don. Lucio Zúñiga, en el año 1927 – Cuartel de la Primera Compañía, en el año 1928 – más reciente la Casa Zúñiga, en el año 1946.

Para conocer la historia bomberil, sus anécdotas, se hace la sugerencia de visitar continuamente los cuarteles, conversar con los voluntarios más antiguos de todas las Compañías, es adentrarse en la historia viva del país y de la ciudad.

Es recoger a brazadas, ecos profundos del pasado y hermosas realidades del presente.